miércoles, 29 de junio de 2011

Juan Gelman: El emperrado corazón amora




“los que son
en un pedazo de silencio y
tienen madres perdidas
ésos palabran de verdad.
No hablan, dicen, la noche
pasa por el aujero de su aguja
rápida como un golpe”.

Entre todos los neologismos, juegos de palabras y cultismos que brillan como afiladas gemas en el último libro de Juan Gelman, El emperrado corazón amora, hay una palabra que se destaca entre las demás, no sólo por su frecuencia en el texto sino, sobre todo, por su contundente potencia, que la convierte en algo parecido a un hallazgo: “aujero”, palabra que recupera, entre otras cosas, la sonoridad del diptongo, la unión de vocal fuerte con vocal débil.

miércoles, 22 de junio de 2011

“La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha.”


Michel de Montaigne
(1533-1592)



"Nadie está libre de decir estupideces, lo malo es decirlas con énfasis."

Michel de Montaigne, el creador del ensayo, un género tan fascinante como laxo, es tal vez uno de los escritores más atractivos de la literatura francesa de todos los tiempos. Sus Ensayos versan sobre diversas temáticas, con un estilo discursivo, un tono coloquial y numerosas citas de autores clásicos. En ellos trataba sobre las contradicciones e incoherencias inherentes a la naturaleza y la conducta humana.
El escritor chileno Jorge Edwards decidió tomarlo como protagonista de su última novela, La muerte de Montaigne. 
Viajero incansable –de 1580 a 1581, estuvo en Francia, Alemania, Austria, Suiza e Italia–.
“A quienes me preguntan la razón de mis viajes les contesto que sé bien de qué huyo pero ignoro lo que busco.”

domingo, 12 de junio de 2011

Entrevista a Diego Rafecas, director de la película Paco


Página 12 - 20 marzo de 2010

Recorrió fumaderos y comunidades de apoyo, puso su experiencia como ex adicto y la de sus amigos, denunció y explicó.
 
La trama de este film tiene un marcado costado didáctico y no sólo por la complejidad del uso de esta sustancia derivada de la pasta base de cocaína. Sus personajes principales son adictos a diferentes drogas, que coinciden en un caserón que Norma Aleandro, que hace de directora del lugar, abrió para que trabajaran los psicólogos y terapeutas luego de que su hijo muriera de una sobredosis de heroína. El protagonista es Tomás Fonzi y encarna, con siete kilos menos, al hijo paquero de una senadora nacional. El joven dinamitó una cocina de cocaína en la villa en venganza por su novia, que cambió sexo por dosis y fue ultrajada y asesinada. Entre los adictos está Sofía Gala, que representa a una joven que viene de un manicomio, totalmente empastillada, víctima del llamado “chaleco químico”. Rafecas, hermano de un conocido juez federal, recorrió varios fumaderos de paco, clínicas de rehabilitación y charló mucho con las Madres del Paco. Quería retratar también su propia experiencia con las drogas y principalmente con el tratamiento. Una experiencia feliz si se quiere. Su historia, sumada al relato de amigos y compañeros de terapia, plantea dos paradigmas que deberían seguir granjas, hospitales psiquiátricos y comunidades terapéuticas: la importancia de que el tratamiento sea voluntario y que no se humanice a las drogas para invisibilizar a los usuarios. Rafecas, como su hermano juez, está a favor de que se despenalice la tenencia de drogas para consumo personal.

–¿Cómo llegó al tratamiento?
–Yo estuve internado a los 19, hace veinte años, en el programa Andrés. Me picaba cocaína y heroína a veces, cuando conseguía de Europa. El lugar donde estuve tenía una estructura como la que se ve en la película. Había un staff, normas y una estructura: te levantás a tal hora, desayunás, te reunís con los demás, después hay grupos de padres, de amigos, etc.
–¿Era un lugar de puertas abiertas?
-Sí, era un tratamiento voluntario. Era lo único que exigían ahí: “Si te querés curar, quedate, y si no andate”.
–¿Cómo tomó la decisión de entrar?
–Y... yo hice sufrir tanto a mi familia, los veía tan mal cuando nos reunimos y me dijeron: “Diego, aclaremos todo”, y mi viejo lloraba, creo que me interné por amor a ellos. Vivía solo desde los 15. Mis viejos vivían afuera. El tema es estar 3, 4 meses desintoxicándose. Una vez que el cuerpo no quiere más, es más fácil. Tuve una suerte de despertar espiritual, de decir “¿Para qué mierda vivo? ¿Qué estamos haciendo acá?”. Y me fui al otro lado, me hice monje budista y vegetariano. Pero quedó algo pendiente. Siempre quise contar cómo se rehabilita alguien de una droga pesada. En esa época no había paco. Después, investigando y viendo cómo era este tema, me pareció muy interesante.

martes, 7 de junio de 2011

Uso de los signos de puntuación



De la Puntuación depende en gran parte la correcta expresión y comprensión de los mensajes escritos. El español cuenta con los siguientes signos de puntuación: El punto, la coma, el punto y coma, los dos puntos y los puntos suspensivos se escriben siempre sin espacio libre entre ellos y la palabra que les precede, y con un espacio libre entre ellos y la palabra que les sigue, a no ser que este sea de cierre. Los signos dobles, como los de interrogación, admiración o exclamación, comillas, paréntesis, corchetes y rayas de apertura se escriben sin espacio libre entre ellos y la palabra que les sigue o les precede.
A continuación ofrecemos las reglas de uso de estos signos y los links que aparecen en azul son para realizar ejercitación sobre cada ítem.