jueves, 22 de noviembre de 2012

Un poema de Rubén León Makinistian



Relato de un anciano

... Entonces,
apenas comencé a ver,
es decir,
a captar alrededores,
digamos,
ni bien comencé a ser un poco fantasma,
asustado decidí huir a refugiarme
en los pasadizos de la razón,
donde, supuse,
la oscuridad me ayudaría a recuperar yoez, concretud...

Y, en el inicio en el que huí, no me equivoqué...
o, más bien,
supuse que no me había equivocado,
porque se me dio la fortuna de dejar de ver.

Pero, luego...
bueno,
es sabido que rondar por la oscuridad no es algo seguro,
y ocurrió lo que había supuesto
que podría llegar a ocurrir:
fui acostumbrándome a la falta de luz,
y recomencé a ver...
recomencé a ser fantasma, a perder yoez.

Y, claro,
como no podía ser de otra manera,
me ofusqué y rumié:
¿para esto tanta negrura, falta de colores,
tiempo apagado, tanta vida avejentándose?

... Hasta que...
antes que lo segundo está lo primero,
me resigné...
y, tranquilizado, me quedé, seguí viendo,
continué perdiendo yoez...
hasta que...
después de lo primero sobreviene lo segundo,
acepté...
y, entregado,
primero,
ya lo dije, antes que lo segundo está lo primero,
seguí viendo y ávido, y,
segundo,
ya lo dije, después de lo primero sobreviene lo segundo,
seguí viendo y meramente por ver.

Terminando con el relato...
con los siglos,
primero,
se acabó la yoez, se consumó lo impalpable, y,
segundo,
se realizó la ancianidad.

Del libro Realidades y ejercicios, 1997

miércoles, 31 de octubre de 2012

Prohibido el Elefante - Gustavo Roldán




Prohibido el Elefante   
Un cuento de Gustavo Roldán

Las cosas andaban mal en el monte. Muchos animales miraban para arriba o silbaban haciéndose los distraídos cuando se cruzaban con otros. Y también comenzaron los rumores.
Los de aquí decían esto y lo otro de los de allá. Los de allá decían lo otro y esto de los de aquí.
Y casi todos estaban peleados con casi todos.
-Y, sí -decía el tapir-, mire lo que anda diciendo el quirquincho, que el elefante es un bicho así 




  y del tamaño de un ratón. Ésas son ideas del sapo, son ideas foráneas, contrarias al sentir nacional.
-Y, sí -decía el ñandú-, mire lo que anda diciendo el oso hormiguero, que el elefante es un bicho así





y del tamaño de un caballo. Ésas son ideas de la lechuza. Son ideas contrarias a nuestra legítima tradición.
Y el coatí que decía esto de la iguana. Y el tatu que decía aquello del mono. Y el zorro que decía lo de más allá de la tortuga.
Y nadie estaba contento.
Nadie. Y menos todavía la pulga, que había vivido en un circo y conocía un montón de elefantes. Pero ya se sabe, a las pulgas nadie les hace caso.
-Bueno, bueno -dijo el jaguar-, que estaba convencido de que el elefante era del tamaño de un ratón-, vamos a terminar con esta discusión.
El puma, que opinaba que el elefante era un bicho cogotudo y de patas largas dijo:
-Sí, sí, hay que poner un poco de orden. Hagamos unas elecciones y listo.
-Eso, eso -dijo el jaguar-. Y no perdamos más tiempo. Y cada cual se fue por su lado a organizar las elecciones. Nombraron a sus representantes, formaron un colegio electoral, dictaron las leyes de propaganda y arreglaron todos los problemas legales.
Claro que eso se parecía muy poco a unas elecciones, porque en esa época los que mandaban eran el jaguar y el puma. A veces discutían entre ellos, y entonces los animales tenían libertad para elegir: podían elegir lo que opinaba el jaguar o podían elegir lo que opinaba el puma. Lo único que no podían era pensar otra cosa, porque, como decía la vizcacha, ¿para qué querían pensar si es más cómodo obedecer?
Y muchos estaban de acuerdo. Les gustaba estar de acuerdo con el jaguar o con el puma. Eso tenía sus ventajas.
Y se largó la campaña. Los carteles del jaguar decían: Los elefantes son así

 
 y del tamaño de un ratón ¡Viva el jaguar!
Los carteles del puma decían: Los elefantes son así 



 y del tamaño de un caballo ¡Viva el puma!
La pulga también quiso poner los carteles, pero las leyes se lo prohibían, porque prohibían opinar a todo aquel cuyo nombre empezara con pul.
-Es una ley injusta -dijo la pulga.
-¿Injusta? ¿Por qué? Nos toca a todos por igual -dijo la vizcacha-. Cualquiera podría tener un nombre que empiece con pul.
-Dura lex, sed lex -dijo la lechuza.
-Claro que sí -dijo la vizcacha-. Hace falta una ley dura aunque nos dé sed.
La lechuza no quiso aclarar, porque la pulga estaba escuchando, que ella había dicho en latín “dura ley, pero ley”.
Pero cuando se fue la pulga decidieron cambiarla. Ahora diría, para que nadie pudiera andar discutiendo: “prohibido opinar a todos aquellos cuyo nombre empiece con peritonitis, pedagogía, dinosaurio o pul”.
-Ley pareja no es rigurosa -dijo la lechuza-. Ahora no podrá decir nada esa pulga. Para mí que tiene ideas foráneas.
-¿Les parece? ¿Tan chiquita y ya con ideas foráneas? Es el colmo esta juventud -dijo la vizcacha muy preocupada.
Pero la pulga era pulga de pelea, y no se rendía tan fácilmente. Se puso a trabajar día y noche y escribió mil carteles así... pero por el tamaño que tenían nadie los pudo leer.
El día de las elecciones no faltó ninguno. Bueno, en realidad faltaron muchísimos: todos aquellos a los que no les importaban las opiniones del jaguar ni del puma, pero a ésos, nadie los tenía en cuenta.
Cuando terminaron de votar, contaron los votos. Los contaron cuidadosamente, una y otra vez, pero no había nada que hacerle, eran exactamente iguales; 7427 votos para el jaguar; 7427 votos para el puma.
-Amigo puma -dijo el jaguar-, esto no tiene solución. Tal vez podamos llegar a un acuerdo. Y hablaron y hablaron.
Cuando terminaron de hablar, confundidos en un gran abrazo, aparecieron ante los animales que esperaban el resultado final.
-Queridos animales -dijo el puma.
-Animales queridos -dijo el jaguar.
-Por unanimidad -dijeron los dos-, hemos decidido terminar con esta discusión, porque lo importante es que estemos unidos frente a la opinión del mundo ya que ante todo somos derechos y animales. Ya no existen más problemas, hemos decidido que los elefantes no existen.
-¡Viva, viva! -gritó la vizcacha-. ¡Claro que los elefantes no existen!
-¡Los elefantes no existen! -gritaron los admiradores del puma.
-¡Los elefantes no existen! -gritaron los admiradores del jaguar.
Y se fueron contentos. Para un lado y para el otro. Todos contentos. ¿Todos?
Bueno, todos no. Porque la pulga, acordándose de la trompa de los elefantes, de las patas de los elefantes, de los grandes colmillos de los elefantes, y de esas orejotas por donde había paseado tantas veces, en sus años de circo, estaba que lloraba de rabia.
Y entonces se acordó de una frase de un tal Bioy Casares que decía: “El mundo atribuye sus infortunios a las conspiraciones y maquinaciones de grandes malvados. Entiendo que subestima la estupidez.”
La pulga se puso a trabajar noche y día. Y escribió y escribió, repitiendo la frase en mil carteles, que fue pegando en cada uno de los árboles del monte. Y pegó mil carteles así... pero por el tamaño que tenían nadie los pudo leer. ¿Nadie?
Bueno, tal vez no tanto como eso, porque los leyeron un bicho colorado, el piojo chamamecero y la vaquita de San Antonio. Y el bicho colorado le contó al sapo. Y la vaquita de San Antonio le contó al picaflor. Y el sapo le contó al yacaré. Y el picaflor le contó a la calandria. Y la calandria le contó al teru teru, que lo fue desparramando por los alrededores de la laguna grande.
¿Y el piojo chamamecero?
El piojo chamamecero me lo contó a mí, para que escriba esta historia de pulgas y elefantes y otras yerbas, y para que se la cuente a todos los chicos.

domingo, 30 de septiembre de 2012

LAS CIUDADES Y LOS SIGNOS. 1 Ítalo Calvino



El hombre camina días enteros entre los árboles y las piedras. Raramente el ojo se detiene en una cosa, y es cuando la ha reconocido como el signo de otra: una huella en la arena indica el paso del tigre, un pantano anuncia una vena de agua, la flor del hibisco el fin del invierno. Todo el resto es mudo es intercambiable; árboles y piedras son solamente lo que son.
Finalmente el viaje conduce a la ciudad de Tamara. Uno se adentra en ella por calles llenas de enseñas que sobresalen de las paredes. El ojo no ve cosas sino figuras de cosas que significan otras cosas: las tenazas indican la casa del sacamuelas, el jarro la taberna, las alabardas el cuerpo de guardia, la balanza el herborista. Estatuas y escudos representan leones delfines torres estrellas: signo de que algo —quién sabe qué— tiene por signo un león o delfín o torre o estrella. Otras señales advierten sobre aquello que en un lugar está prohibido: entrar en el callejón con las carretillas, orinar detrás del quiosco, pescar con caña desde el puente, y lo que es lícito: dar de beber a las cebras, jugar a las bochas, quemar los cadáveres de los parientes. Desde la puerta de los templos se ven las estatuas de los dioses, representados cada uno con sus atributos: la cornucopia, la clepsidra, la medusa, por los cuales el fiel puede reconocerlos y dirigirles las plegarias justas. Si un edificio no tiene ninguna enseña o figura, su forma misma y el lugar que ocupa en el orden de la ciudad basta para indicar su función: el palacio real, la prisión, la casa de moneda, la escuela pitagórica, el burdel. Hasta las mercancías que los comerciantes exhiben en los mostradores valen no por sí mismas sino como signo de otras cosas: la banda bordada para la frente quiere decir elegancia, el palanquín dorado poder, los volúmenes de Averroes sapiencia, la ajorca para el tobillo voluptuosidad. La mirada recorre las calles como páginas escritas: la ciudad dice todo lo que debes pensar, te hace repetir su discurso, y mientras crees que visitas Tamara, no haces sino registrar los nombres con los cuales se define a sí misma y a todas sus partes.
Cómo es verdaderamente la ciudad bajo esta apretada envoltura de signos, qué contiene o esconde, el hombre sale de Tamara sin haberlo sabido. Afuera se extiende la tierra vacía hasta el horizonte, se abre el cielo donde corren las nubes. En la forma que el azar y el viento dan a las nubes el hombre ya esta entregado a reconocer figuras: un velero, una mano, un elefante...

martes, 21 de agosto de 2012

La educación Prohibida

Celebro que esto se diga de manera masiva. Todas estas cosas estaban circulando desde hace mucho tiempo fragmentadamente, pero esta difusión masiva en el mundo de una producción, que se trata de una conjugación de saberes de modo audiovisual , es nueva.
Plantillas sociales como Escuela o Sistema Educativo, son dificilísimas de modificar, todo docente sabe eso. No hay duda que si se sostiene es porque sigue siendo funcional al sistema, la pregunta es ¿para qué?
Creo que claramente no es para la generación de nuevos saberes, ni para el desarrollo de los alumnos.
Si logramos desidentificar Educación de Escuela, creo que otra será la historia.

Lo que sigue es una entrevista al creador de este film.


Doin Campos, realizador de La educación prohibida tiene 24 años y es el mentor de un proyecto audiovisual que cuestiona el sistema educativo y propone "visibilizar" experiencias no convencionales. "Cuando comencé con esto, hace tres años, no sabía nada de pedagogía ni de educación", admite Germán Doin Campos, realizador de La educación prohibida , una película que, con formato de documental, reúne la opinión crítica y propositiva de unos cuarenta investigadores de varios países de habla hispana.
En la primera semana desde que fue subido a la Web, el film, de acceso gratuito, registra más de un millón de consultas.
-¿Cómo surgió la propuesta?
-Lo que me llevó a comenzar con el proyecto fue la pregunta sobre el paradigma educativo vigente, hasta qué punto tenía sentido, era coherente con los valores humanos, con las nuevas formas de relacionarnos y hasta qué punto ese paradigma, que tiene doscientos años, no había caducado ya.
-¿Qué se propone desde el punto de vista educativo?
-Empecé la película hace tres años, cuando tenía 21, sin saber absolutamente nada de pedagogía y educación más que la experiencia de haber sido alumno. Esta película está contada desde el que aprende y no desde el que enseña. No decimos: "Este es el modelo, esto es lo que hay que hacer", sino que visibilizamos propuestas que se han discutido en el mundo académico pero que no pasaron la barrera semipermeable de la práctica e invitar a la reflexión. Si no hubiese hecho esta película no me habría enterado de que existían escuelas que no tienen exámenes o en las que los chicos deciden qué aprender. El común de la gente ni siquiera imagina estas cosas y hasta asume que la educación siempre fue así como es y que es la única forma posible. Es decir que no hay una idea ni un método que nos gustaría seguir sino que la propuesta es valorar la diversidad educativa, la libertad pedagógica y curricular. Uno de los principios de la película es ser protagonista de la educación.
-En la película se contraponen escuela y educación de forma bastante extrema.
-Hacemos la diferencia entre escolarización y educación. La educación estuvo siempre y antes que la escuela, donde había un padre y un hijo había un proceso de aprendizaje. Hay educación donde hay aprendizaje y el registro escolar no necesariamente requiere el aprendizaje sino que está basado en la idea de enseñanza. La película plantea que la escuela no está pensada para la educación -que no significa que no haya educación en la escuela-y que podría flexibilizarse para permitir otro tipo de experiencia, para que la educación sea de abajo hacia arriba. Algo interesante sería la democratización profunda de la escuela de tal forma que cada uno de los maestros puedan tomar decisiones sobre qué rol seguir, si quieren o no calificar. Esto sería empoderar al docente y tiene que ver con la lógica de la película.
-¿Cuál?
-Para que el niño crezca en libertad, el docente tiene que ser libre. Y para empoderar a los niños es necesario empoderar a los docentes y a las familias. Empoderar a los docentes es permitirles tomar decisiones sobre sus prácticas pedagógicas que hoy en algunos lugares se permiten y en otros no. Eso podría ser una democratización del sistema educativo y por eso apostamos al proyecto que viene después de la película que es Reevo (Red de Educación Viva).
-¿De qué se trata?
-De una red, una especie de banco de información. Allí también pondremos las entrevistas enteras a los educadores.
-En total hizo unas 90 entrevistas pero en el documental aparecen menos, ¿cómo las seleccionó?
-Tengo la certeza de que muchos de los que entrevisté no saben que aparecen. Estuve tratando de recontactarlos a todos pero hay algunos con los que no pude. Creo que los que aparecen en la versión larga son, en total, unos cuarenta. Para la selección tuve en cuenta cuestiones técnicas como el sonido, la luz y demás.
-¿Y cómo seleccionó a los educadores entrevistados?
-Planeábamos los viajes y aprovechábamos para conocer experiencias de las que nos hablaban estando en los diferentes países. Por ejemplo, en Ecuador fuimos a conocer el Pestalozzi pero no nos dieron la entrevista y conocimos otras experiencias que se nutrieron del Pestalozzi. Es importante aclarar que no es una investigación formal sino que fue bastante inorgánica, nos íbamos dejando llevar por lo que nos llamaba la atención y por cosas que encontrábamos y que queríamos mostrar.
-La financiación del proyecto fue "colectiva" (ver aparte) y su difusión fue veloz y masiva en Internet y en las redes sociales. ¿A qué atribuye este interés?
-Creo que estamos contando algo que muchos querían escuchar; además no lo estamos cobrando y por eso creo que genera identidad.

lunes, 25 de junio de 2012

A los 91 años, murió el único humano que llegó a Marte: Ray Bradbury

Yo fui uno de los niños que entró a la literatura de la mano de este señor. No era devoto de la tecnología, no manejaba ni le gustaba viajar en avión, sin embargo se adueñó del espacio y del futuro de la vida en la Tierra como pocos. Unió su nombre a Marte para siempre con Crónicas marcianas. Nunca más se podrá quemar un libro sin pensar en Fahrenheit 451. La ciencia misma explica fenómenos con su teoría del “efecto mariposa”. Y sin embargo, se negaba a ser considerado un escritor de ciencia ficción. Entusiasta irrenunciable, autor de decenas de libros que esconden –todos– algo memorable, lírico, elegíaco, tan cerca de una galaxia remota como de Huckleberry Finn, quizás el secreto de Ray Bradbury sea que convirtió sus propios libros en máquinas del tiempo perfectas que, sin importar los escenarios, los planetas ni los años, viajan siempre al mismo lugar: la infancia perdida. Quizá por eso miles de chicos entraron a la literatura por sus libros y muchos –hoy escritores reconocidos– decidieron quedarse a vivir ahí y sentarse a escribir. 

domingo, 17 de junio de 2012

El arte puede salvarnos



El arte invita a usar la cabeza antes de subirse a una moto


Usar casco previene en un 69% las lesiones cerebrales y reduce un 42% las chances de muerte. Una muestra artística concientiza sobre su importancia. En la Villa de Merlo, San Luis, vemos a diario gran cantidad de motociclistas circulando sin casco y en diálogo con jóvenes aparece reiteradamente la relativización de la importancia del uso del casco. En un sentido más podemos recordar la frase "El arte puede salvarnos".
Casi un tercio de los que ingresan en los hospitales bonaerenses por traumatismos son heridos por choques en moto. Usar casco previene en un 69% las lesiones cerebrales y reduce en un 42% las posibilidades de muerte. Una muestra de cascos artísticos concientiza sobre su importancia. 

 Para concientizar sobre la importancia del uso del casco, bajo la consigna “El arte es nuestro vehículo: queremos llegar a tu cabeza” Fundación Pro Moto lanzó una muestra itinerante que apunta a promover el uso seguro de la moto, mediante la exhibición y posterior remate de 25 cascos intervenidos por artistas plásticos; Milo Lockett y Eduardo Pla, entre otros.

domingo, 13 de mayo de 2012

“La lucha contra la realidad ha devenido en una lucha contra la autoridad”



Lo dijo Gianni Vattimo, el célebre filósofo, que dio una clase magistral de filosofía en la sala Leopoldo Lugones, con casi 200 asistentes. El carismático autor de “El fin de la modernidad” y “El pensamiento débil” presentó su último trabajo “Della realtà”
En un clima divertido y relajado, Vattimo vino a presentar su último libro “Della realtà” o “De la realidad”, que aún no tiene traducción al español.

Su obra, que reporta el trabajo de los últimos 15 años, se trata de un ensayo filosófico sobre los cambios de la sociedad contemporánea, dividido en dos partes. La primera, que versa sobre su concepto de debilitamiento como sentido de la historia, y la segunda, sobre su cambio de perspectiva acerca del concepto de realidad, que es lo nuevo de este libro.

“He pasado de una posición en la que hablaba de la realidad, de la debilitación de la realidad como la consumación de los absolutos, a una posición más franca, contra la realidad. Y es que me doy cuenta que la consumación de los absolutos no pasa naturalmente, se trata de promoverla y favorecerla. Esto significa luchar contra la verdad que se presenta como obvia, la verdad que no se puede negar, incluso de algunos medios”, le confesó a Clarín.com.

Esta posición contra la realidad trata de desenmascarar toda ideología autoritaria o dogmatismo de quienes digan tener en sus manos la verdad. En ese sentido, el pensador sostiene que la realidad se identifica con la autoridad. Por eso, afirma: “Esta lucha contra la realidad ha devenido para mí en una lucha contra la autoridad”.

Con una fuerte raigambre política, su propuesta reside en no naturalizar estas “verdades” y en “oponerse a la pretendida neutralidad de los técnicos”, porque como ya lo decía el filósofo alemán Friedrich Nietzsche “No hay hechos, sino interpretaciones”.  La versión de Vattimo, de todas formas fue esta: “Hechos, como se dice en italiano, ¡un corno! No hay hechos sino cuando están enunciados”, explicó.

Por último, dejó un mensaje para los jóvenes que piensan dedicarse a la filosofía y sobre su rol en el futuro: “Inventar utopías, no perder el sentido proyectual de las grandes filosofías del pasado, sin dogmatizarlas. Porque efectivamente, la filosofía tiene que inventar utopías en relación con las exigencias del presente. Por ejemplo, hoy sería una utopía menos unitaria y más multiplicadora de culturas. ¡Que cien flores florezcan! Como decía nuestro presidente Mao, en feliz memoria”, concluyó sonriendo.