martes, 21 de agosto de 2012

La educación Prohibida

Celebro que esto se diga de manera masiva. Todas estas cosas estaban circulando desde hace mucho tiempo fragmentadamente, pero esta difusión masiva en el mundo de una producción, que se trata de una conjugación de saberes de modo audiovisual , es nueva.
Plantillas sociales como Escuela o Sistema Educativo, son dificilísimas de modificar, todo docente sabe eso. No hay duda que si se sostiene es porque sigue siendo funcional al sistema, la pregunta es ¿para qué?
Creo que claramente no es para la generación de nuevos saberes, ni para el desarrollo de los alumnos.
Si logramos desidentificar Educación de Escuela, creo que otra será la historia.

Lo que sigue es una entrevista al creador de este film.


Doin Campos, realizador de La educación prohibida tiene 24 años y es el mentor de un proyecto audiovisual que cuestiona el sistema educativo y propone "visibilizar" experiencias no convencionales. "Cuando comencé con esto, hace tres años, no sabía nada de pedagogía ni de educación", admite Germán Doin Campos, realizador de La educación prohibida , una película que, con formato de documental, reúne la opinión crítica y propositiva de unos cuarenta investigadores de varios países de habla hispana.
En la primera semana desde que fue subido a la Web, el film, de acceso gratuito, registra más de un millón de consultas.
-¿Cómo surgió la propuesta?
-Lo que me llevó a comenzar con el proyecto fue la pregunta sobre el paradigma educativo vigente, hasta qué punto tenía sentido, era coherente con los valores humanos, con las nuevas formas de relacionarnos y hasta qué punto ese paradigma, que tiene doscientos años, no había caducado ya.
-¿Qué se propone desde el punto de vista educativo?
-Empecé la película hace tres años, cuando tenía 21, sin saber absolutamente nada de pedagogía y educación más que la experiencia de haber sido alumno. Esta película está contada desde el que aprende y no desde el que enseña. No decimos: "Este es el modelo, esto es lo que hay que hacer", sino que visibilizamos propuestas que se han discutido en el mundo académico pero que no pasaron la barrera semipermeable de la práctica e invitar a la reflexión. Si no hubiese hecho esta película no me habría enterado de que existían escuelas que no tienen exámenes o en las que los chicos deciden qué aprender. El común de la gente ni siquiera imagina estas cosas y hasta asume que la educación siempre fue así como es y que es la única forma posible. Es decir que no hay una idea ni un método que nos gustaría seguir sino que la propuesta es valorar la diversidad educativa, la libertad pedagógica y curricular. Uno de los principios de la película es ser protagonista de la educación.
-En la película se contraponen escuela y educación de forma bastante extrema.
-Hacemos la diferencia entre escolarización y educación. La educación estuvo siempre y antes que la escuela, donde había un padre y un hijo había un proceso de aprendizaje. Hay educación donde hay aprendizaje y el registro escolar no necesariamente requiere el aprendizaje sino que está basado en la idea de enseñanza. La película plantea que la escuela no está pensada para la educación -que no significa que no haya educación en la escuela-y que podría flexibilizarse para permitir otro tipo de experiencia, para que la educación sea de abajo hacia arriba. Algo interesante sería la democratización profunda de la escuela de tal forma que cada uno de los maestros puedan tomar decisiones sobre qué rol seguir, si quieren o no calificar. Esto sería empoderar al docente y tiene que ver con la lógica de la película.
-¿Cuál?
-Para que el niño crezca en libertad, el docente tiene que ser libre. Y para empoderar a los niños es necesario empoderar a los docentes y a las familias. Empoderar a los docentes es permitirles tomar decisiones sobre sus prácticas pedagógicas que hoy en algunos lugares se permiten y en otros no. Eso podría ser una democratización del sistema educativo y por eso apostamos al proyecto que viene después de la película que es Reevo (Red de Educación Viva).
-¿De qué se trata?
-De una red, una especie de banco de información. Allí también pondremos las entrevistas enteras a los educadores.
-En total hizo unas 90 entrevistas pero en el documental aparecen menos, ¿cómo las seleccionó?
-Tengo la certeza de que muchos de los que entrevisté no saben que aparecen. Estuve tratando de recontactarlos a todos pero hay algunos con los que no pude. Creo que los que aparecen en la versión larga son, en total, unos cuarenta. Para la selección tuve en cuenta cuestiones técnicas como el sonido, la luz y demás.
-¿Y cómo seleccionó a los educadores entrevistados?
-Planeábamos los viajes y aprovechábamos para conocer experiencias de las que nos hablaban estando en los diferentes países. Por ejemplo, en Ecuador fuimos a conocer el Pestalozzi pero no nos dieron la entrevista y conocimos otras experiencias que se nutrieron del Pestalozzi. Es importante aclarar que no es una investigación formal sino que fue bastante inorgánica, nos íbamos dejando llevar por lo que nos llamaba la atención y por cosas que encontrábamos y que queríamos mostrar.
-La financiación del proyecto fue "colectiva" (ver aparte) y su difusión fue veloz y masiva en Internet y en las redes sociales. ¿A qué atribuye este interés?
-Creo que estamos contando algo que muchos querían escuchar; además no lo estamos cobrando y por eso creo que genera identidad.