domingo, 7 de diciembre de 2014

FERIA DEL LIBRO EMEI 2014 - CERTAMEN DE CUENTO BREVE Y POESÍA


JURADO: Norah LLanes (presidenta de la Sociedad Argentina de Escritores, filial San Luis); Luciana Makinistian (Prof. De Lengua y Literatura de la escuela Arístides Brati – Cerro de Oro – IMO); Gabriela Bibiloni (Coordinadora de Feria del Libro EMEI 2014; Prof. De Lengua y Literatura en EMEI; IMO).

Premio "Cuento breve" :

Milagros Ailén Baraldi - Instituto Monseñor Orzali - 5º año Ciencias Sociales

Infiel


Estaba enfadado, demasiado enojado. Lo raro es que se encontraba en ese estado de odio puro, por las disculpas que ella le había ofrecido y él, con todo su rencor, se había negado a aceptar. Santiago había sufrido demasiado la ausencia de Marina, extrañaba todo de ella, desde sus cartas y llamadas hasta esos besos y momentos de pura satisfacción que solo ella había podido brindarle. Estaba sumamente dudoso acerca de lo que debía hacer ¿tenía que buscar su lado humano y perdonar? O tal vez... podría lograr que Marina sintiera todo el sufrimiento que le había causado. Realmente estaba en un estado crítico.

Un tiempo atrás, cuando el amor era la base de su relación, Santiago y Marina habían sido muy felices, pero esa felicidad fue sustituida por una amargura y un desamor completamente crudo, cuando Santiago llegó a su casa y encontró al amor de su vida con otro hombre en su cama. Esa cama en donde ambos habían pactado un amor eterno, en donde habían fantaseado con el día en que tuvieran hijos y muchas otras cosas más.

Ahora se podía ver al miserable y destrozado corazón de Santiago, recibiendo una disculpa que llegó demasiado tarde. Porque Santiago ya había buscado una solución y era eficaz. En los últimos meses la había sujetado con sus dedos millones de veces, pero todo el mundo asegura que esa noche fue cuando Santiago la tomó entre sus manos más firmemente que nunca y rozando la piel de su sien con el frío, decidió concretar la venganza y apretar el gatillo.



                                                             ***

Premio Poesía: Franco Zanetti - 5º grado - EMEI

jueves, 10 de abril de 2014

Carlos Fuentes


Breve reseña sobre su obra
Carlos Fuentes nació el 11 de Noviembre de 1928.
Novelista, ensayista y guionista de cine, estudió la Licenciatura en Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), realizó cursos de economía en el Instituto de Altos Estudios Internacionales de Ginebra, Suiza, trabajó en la Secretaría de Relaciones Exteriores y fue Embajador de México en Francia (1972-1976).
Ha colaborado en Revista Mexicana de Literatura (fundador y coeditor con Emanuel Carballo), La cultura en México (director), El Espectador (redactor 1959-1960) y en las principales publicaciones de E.U.A., Europa y Latinoamérica.
Algunas de sus obras más reconocidas son: Los días enmascarados (1982), Las buenas conciencias (1959), Cantar de ciegos (1964), La región más trasparente (1958) y Cambio de piel (1969).

Compartimos un cuento de este autor.


PANTERA EN JAZZ



When Joshua fit the battle off Jericho

El hombre tiene que apresurarse si quiere checar al filo de las nueve. Este día, en especial, despierta amodorrado, se baña y ya ha resuelto su desayuno. Hay tres piezas en su apartamento: la estancia con un sofá color limón donde duerme, un anaquel repleto de novelas a la rústica (lujo de collegeboy norteamericano), la alfombra de hebras arrastrándose inerte hasta el otro extremo, donde está la puerta, junto a un pequeño escritorio hosco, y dos o tres sillas chippendeleznables. Reproducciones nítidas y policromas se ahorcan en la pared: cuadritos de marcos losados con hojas de indian summer y frutas acogolladas. El otro cuarto es la cocina, pulida y reluciente, blanca de porcelana y aluminio, con platos holandeses suspensos al mosaico blanco. La estufa y la nevera. Y la última pieza es el baño, herméticamente cerrado por una puerta verde con la manija de cobre.
Hoy, el hombre lee el diario al mismo tiempo que escucha un gruñido tras la puerta del baño. Los encabezados anuncian atrevidamente, con tintas oscuras: una pantera negra se ha escapado del zoológico; todos los ciudadanos, según parece (y se recomienda), deben ponerse en guardia contra esta salvaje pantera; puede estar en cualquier parte: sí, allí, junto a usted.
El rugir en el baño se repite. Pero el hombre ya se ha lavado los dientes y son las ocho y media. Todo lo que puede hacer es correr fuera del local.

Bingo bango bongo I don´t want to leave the Congo

(La oficina pedaleaba un fandango espontáneo y crujiente de apuntadores Remington y escenario de cemento y vidrio. Tronaban puertas y abofeteaban máquinas, y mascaban chicle y bebían agua en endebles copitas de papel y daban órdenes y las recibían y estornudaban y pedían permiso y bajaban las persianas y las volvían a subir y leían novelas de crimen (¿quién lo hizo?) escondidas tras de un parapeto de papel amarillo e importante y suspiraban y cuchicheaban y comían sándwiches de jamón y picles y gorgoteaban botellas efervescentes y bajaban las persianas otra vez y tictaqueaban un poco y siesteaban otro y se arreglaban las medias y regían las corbatas y salían a la avenida zumbante llenos de espíritu y felices de estar ocupados, de trabajar, de poseer escritorio propio.)

For sentimental reasons

El hombre tiene cierta aversión hacia "casa" esta noche, y entra a un bar y ahí encuentra a una divorciada eufórica y cuarentona que conoce: una estola de mink colgándole de un hombro, olor a jacinto bravo y la expresión nerviosa de tic en su boca violeta. Ella le cuenta la saga heroica del número tres y cómo dormía con una tabla entre los dos en el lecho tibio y cómo lo divorció (a quicky, too) por crueldad mental y, claro, la crueldad no fue mental sino glútea cuando una noche se rasgó (ella, claro) el negligeé y el cutis con un clavo al estar soñando en este o aquel astro de cine e indemnización y alimentos y habeas corpus tu abuela, iiiiiiii, y qué iba a hacer todo solito esta noche, y otra vuelta, Gus, y iiiiiiiii.
Entonces llegan a su apartamento y la mujer se derrumba de golpe sobre el sofá cama, y empieza a cantar villancicos mientras él mezcla un coctel y las luces de la calle se filtran de cebra al cielo raso. Entonces ella escucha un gruñido.

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